Francisco Fernández Pardo
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Sorolla

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Sorolla. El personaje en su marco

1. El personaje en su marco

Como la de otros muchos pintores de su tiempo, la vida de Sorolla no fue un camino de rosas. Ser pintor en el decenio de 1880, aunque fuera en tierra de pintores, significaba en primer lugar rozarse con buenos maestros, afrontar una vida de esfuerzos y escaseces, lanzarse al camino de la bohemia y confiar no sólo en el propio trabajo sino en el azar o en algún mecenas en el que apoyarse. Por suerte, todas estas condiciones se dieron en Sorolla.

Sin embargo, antes de que esto ocurriera, el infortunio se cebó en el joven-císimo artista quien apenas pudo conocer a sus padres, muertos ambos en la epidemia de cólera que asoló el territorio español en 1865. Gracias a la intervención de su tío, cerrajero de oficio, el joven Joaquín pudo salir adelante, pero para alcanzar el éxito tuvo antes que pasar por duros trances y manifestar su valía y su tesón.

En el corto periodo de tiempo de su formación, tanto en la Escuela de Artesanos (1877) como en la Escuela de Bellas Artes de Valencia (1878), el joven cerrajero -oficio del que Sorolla siempre habló con entusiasmo- reclamó la atención de sus profesores no sólo por sus habilidades sino por su pasión y capacidad de trabajo en relación con la pintura. Mucho antes de comenzar las clases, el jovencísimo Sorolla se entregaba al trabajo con ardor inusitado, lo cual no dejó de ser observado por sus propios colegas. Dos exposiciones menores en los años siguientes dentro de su ciudad natal, una presentación de alguna de sus obras en la Exposición Nacional de Madrid (1881), y una medalla de oro obtenida en la Exposición Regional de Valencia (1883), instalan a Sorolla en el comienzo de sus resonantes éxitos.

El momento de su consagración le llegó pronto, al año siguiente, cuando en la Exposición Nacional de Madrid presenta su cuadro "El dos de mayo" y por él logra la Segunda Medalla. Esto sucede en 1884, en la misma ocasión en la que otro vasco, José Etxenagusia, alcanzaba el mismo galardón; a partir de este momento y una vez realizada su oposición para conseguir el privilegio de ampliar sus estudios en Roma, comienzan a revelarse mejor las altas cualidades del gran pintor valenciano.

¿Qué puede decirse de esta primera etapa formativa de Sorolla?

En principio no parece que sintiera gran predisposición hacia los estudios, y ello fue motivo para que su tío decidiera tomarlo como aprendiz de cerrajero y matricularlo en las clases nocturnas de dibujo. Tal decisión fue providencial, pues un par de profesores, Capuz y Salví, otros pertenecientes a la Academia de San Carlos como su director el animoso Asenjo, y sobre todo un buen fotógrafo que habría de ser su suegro y mecenas, don Antonio García, padre de su prometida Clotilde, animan al joven y le incitan a presentarse a las primeras exposiciones y concursos.

Texto extraído de Sorolla
Francisco Fernández Pardo

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