Francisco Fernández Pardo
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La otra alternativa
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La otra alternativa

La otra alternativa

Justificación

Presentar una obra y no hablar, aunque sea sumaria-mente, de quien ha empujado la pluma, me parece despersonalizarla, como enviar un "telex", como dejarla vacía de contenido emocional. Detrás de cada obra hay un hombre sobre el que gravita su biografía, sus inquietudes y propósitos. Conocer estos propósitos es como encontrarse al menos con el esqueleto de la obra, mientras, que el alma viene a expresarse en su contenido. ¿Por qué he elegido este tema y no otro? Pues quizás porque es del que más conozco, del que más he hablado y publicado últimamente. Pero hay también otro motivo: es que tampoco he hallado otro tema más valioso, grave y acuciante a la vez. Desde hace bastantes años me vengo convenciendo de que algo está pasando en nuestro entorno social, algo inquietante que se refleja en el modo en que la gente vive, en los conflictos que enfrenta y en la desazón que les consume. Pasan muchas cosas que afectan a la felicidad que la gente desea. Proyectar la luz sobre los focos donde se alimentan los conflictos y esclarecer a qué se debe la inseguridad, la tensión y el clima de contienda que respiramos, han sido y son las motivaciones centrales que han determinado la elaboración de esta obra. No creo que exista una monografía más necesaria que el estudio y diagnóstico de esta sociedad, ni creo tampoco que deje de alcanzar al interés de una colectividad, sobre la cual pesan unos síndromes de tan urgente ortopedia. Por eso la he llevado a cabo.

He pretendido hacer una obra esencialmente de contenido, crítica pero no ácida, que deja la puerta abierta a la esperanza en la "alternativa" que expongo al final del trabajo. Quizás su lectura sea densa y contenga reflexiones algo negativas que dejen un regusto amargo. Soy consciente de ello. Sin embargo, la noticia que se expone, con ser grave y comprometida, tiene como se verá una justificación estadística y, desgraciadamente, su análisis no invita a la tranquilidad. Precisamente para vigorizar nuestra responsabilidad en los hechos, he utilizado a veces un lenguaje algo desgarrado, de manera que cada párrafo venga a ser un manotazo sobre nuestra conciencia social, algo adormecida. Dejo para otros la exposición, más halagüeña, de cuanto esta sociedad tiene de positivo, que es mucho, para insistir en el molondrón o contragolpe que habrá de recibir, so pena de que corrija a tiempo el rumbo de su aventura faústica.

Con gran cuidado he tratado de rehuir tanto el panfleto como la afirmación gratuita y he evitado también entrar en escapatorias literarias, es decir, en una frivola narración que oscureciera la seriedad de los hechos que se exponen. Creo haberme ajustado así a la forma clásica del ensayo actual, el cual entiendo como un estudio monográfico de pensamiento expuesto de forma rigurosa y seria. Antes de la constitución de la sociología, existía un escapismo en el ensayo social que trucaba éste en pura especulación literaria; ahora creo que se impone la formalidad y el empleo inevitable del guarismo para dar un tono de mayor objetividad al estudio. Por esta consideración he debido introducir un buen paquete de datos estadísticos para reforzar mis juicios, datos que desde ahora digo, no me pertenecen, ya que escapan a mis escuetas posibilidades y es preciso testimoniarlo. Lo que sí declaro como original son las consideraciones que de esos datos se desprenden dentro de "mi" lógica que, naturalmente, no puede ser la de todo el mundo. Quiero decir que el análisis que en esta obra se hace de ciertos rasgos sociales constituyen en buena parte no sólo una anónima descripción, sino también una denuncia. Con esta obra, yo, modestamente descargo mi conciencia, abrumada por los riesgos que presumo, y asumo así el papel de delator desapasionado, pues tal debe ser, en lo que yo entiendo, la función del intelectual que tenga conciencia de su quehacer.

Dos palabras acerca de la bibliografía. Es notorio que los nombres que salpican esta obra dan testimonio de mis fuentes. A ellos he recurrido siempre que la ocasión lo ha demandado para reforzar mis opiniones. Reconozco desde ahora la influencia, en su producción de ensayistas, sobre todo de Russell, Einstein y Ortega, a quienes juzgo como las cabezas más preclaras de nuestro siglo. Igualmente me he hecho eco de autores como E. Fromm, Marcuse, Com-moner y Dubos, a los cuales atribuyo los análisis valientes y comprometidos de nuestra realidad social más actual. Por último, las aportaciones estadísticas que constituyen el soporte básico de las reflexiones de este ensayo, han sido extrañdas fundamentalmente de datos incluidos en la "Revue Internationale des Sciences Sociales" (Unesco, París), en los "Comentarios Sociológicos" (G.E.C.A., Madrid), "Anuarios Estadísticos" (Inst. N. de Estadística), revista "Futuribles" (Association Intern., París), "El Correo de la Unesco", pu-blicaciones específicas del "Club de Roma", publicaciones de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Cultura, revistas del Consejo de Europa, anuarios estadísticos internacionales, etc.

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